Buenos días, por ser un poco educada aunque sea con vagancia.
A lo mejor a la tercera va la vencida y mañana empiezo en serio el año, no porque sea lunes, sino porque simplemente es "mañana".
Dicen que no hay que dejar para mañana lo que se pueda hacer hoy. Yo creo que el "hoy" está sobrevalorado. El presente no existe. El tiempo no se detiene. Un reloj que funcione correctamente no se para en ningún "presente", por eso es que el presente literalmente no existe. Pero sí en término general. El presente podría ser ahora, pero en cuanto he terminado de escribirlo en tan solo un segundo y medio, ya pertenece al pasado, ya son palabras de antes, no de ahora.
Habréis podido comprobar que me encanta "irme por las ramas", pero no por unas ramas cualesquiera, no. Me encanta irme por las ramas de mi nuevo árbol de la vida. Sé que puede parecer un título un tanto empalagoso. Que puede dar una imagen un poco dulcificada en cuanto a mi personalidad. Pero me arriesgaré.
Hoy no quería hablar de ningún tema en concreto, porque como he dicho antes, yo soy de dejarlo todo para mañana. Pero sí os voy a contar un poquito más de mi. De cómo soy.
Soy muy soñadora. Y mis sueños siempre tienen lugar en el futuro. Sueño con cosas que están por pasar. En épocas medievales me tacharían de bruja o algo peor. Porque algunos de esos sueños se acaban convirtiendo en realidad, me acaban sucediendo. Algunos podrían pensar que es un falso Dêjá vu, pero no. No me da la sensación de que lo he vivido, sino de que lo he soñado. Soñado y deseado.
Porque yo sueño despierta constantemente, sí. Pienso luego existo. Tan sólo dejo de soñar despierta cuando duermo. Qué grandeza la de la mente humana. Una vez dormida comienzo a soñar sin ton ni son, sin tener el control de lo que pasa por mi cabeza en formas extrañas, que muchas veces recuerdo y otras no.
La mayoría de las veces que recuerdo los sueños inconscientes, no tienen sentido. Otras muchas sí lo tienen. La mala conciencia es la que peor se porta. Siempre machacando, para que no se te olvide lo que está mal y no te deja descansar en paz.
Los que se acaban realizando, normalmente son los sueños insulsos, sin importancia, ninguno que te cambie la vida ni te sorprenda para bien. Por eso es que prefiero soñar despierta, porque esos a los que sí controlas, sientes, saboreas y disfrutas, son los que sí te sorprenden cuando se convierten en realidad. Cuando te hacen dudar de lo que es real o no.
Parece increíble que se acaben realizando. Pero me ha pasado tantas veces ya, que me sorprende a mi misma. Sé que el cerebro es un gran desconocido todavía, y sé que si piensas muchas veces en un tema, es el mismo cerebro quien empieza a seleccionar dicho tema para que visualices mas concretamente lo que sucede a tu alrededor en relación con esos pensamientos. Yo sé que eso es lo más normal que nos sucede a todos. Pero yo voy mas allá. Porque para que ciertos hechos se hagan realidad en tu vida, no sólo tienes que enfocarte en ello, sino que muchas personas, lugares y cosas tienen que ponerse de acuerdo para que suceda. Forjar un destino es algo muy complicado. A veces sucede hasta por casualidad. Pero que se cumpla un sueño recurrente dando un pequeño pasito para que suceda, no es lo más normal. Es una suerte, diría yo, que no todo el mundo llega a experimentar en la vida.
Más adelante os hablaré de alguno de esos hechos que se hicieron realidad. Todo a su tiempo.
Qué grandes temas surgen a diario. TIEMPO, SUEÑOS, DESTINO.
Poco a poco los abarcaremos...
De momento os dejo imaginando en un domingo cualquiera
Buenas tardes
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