Ahora sí que sí, que empieza un nuevo año y se empiezan a tomar en serio los propósitos.
Hasta ahora, hemos tenido 7 días de prueba, por si había que cambiar los propósitos por otros menos duros y transigentes.
Poco se habla últimamente del verbo desobedecer. Pero desobedecer en serio, no solo por llevar la contraria, por ir de rebelde sin causa o por ignorancia. Me refiero a la desobediencia social en cuanto a todos los consejos, tutoriales, cursillos, etc. Estamos infectados de ellos.
Hoy en día estamos pasando más tiempo con "influencers" de pacotilla, que todo lo que empleamos en aprender verdaderamente lo esencial.
Nos dejamos arrastrar por las modas como si no hubiese un mañana. Cualquiera se atreve a desobedecer los patrones sociales estipulados en el siglo XXI... ni que fueran los mejores.
Las personas de ciertas generaciones seguirán diciendo que cualquier tiempo pasado, fue mejor. Pero no lo dicen en serio. Lo que de verdad fue mejor, fueron las experiencias y la edad en las que lo vivieron. Todo nos parece mejor antes, incluso siendo muchísimo peor. ¿Por qué nos cuesta tanto reconocerlo? ¿Por qué a cierta edad nos queremos bajar del tren y no seguir hacia estaciones futuristas y post-modernas?
Más miedo que vergüenza es lo que nos hace ser tan vulnerables. Ese respeto hacia lo desconocido sin saber bien porqué. Yo no me quiero bajar. Todas las estaciones me parecen bonitas, pero no me quiero parar... Todas tienen algo que aportar. La gente mas bien negativa es la que tendría que bajarse en la primera de cambio para no propagar su malestar a los demás. Pues a veces, todo se contagia con una facilidad pasmosa.
En fin, a ver lo que duramos con los nuevos propósitos de cambios en los hábitos saludables.
Buenas noches.
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